Perú tiene 1.13 millones de hectáreas para cultivar productos que sean insumos para biocombustibles

Un trabajo del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) ha determinado que existen 1.13 millones de hectáreas aptas para cultivos que sirvan para elaborar biocombustibles y que están siendo subutilizadas o no utilizadas, informó el ministro del Ambiente, Antonio Brack. Precisó que esas tierras se ubican en las regiones de Loreto, San Martín y Ucayali y son aptas para desarrollar cultivos de productos como jatropha y palma aceitera, que sirven para la elaboración de biodiesel.

“Sólo en la región de Ucayali, en las provincias de Coronel Portillo y Padre Abad, existen 60,000 hectáreas para los cultivos que sirven para biocombustibles, eso es algo muy interesante”, refirió.

Manifestó que el desarrollo de los biocombustibles en Perú significa una gran oportunidad para el agro peruano, tener cultivos alternativos y aprovechar todas las hectáreas de tierras que están improductivas, especialmente en la selva baja y la selva alta.

En ese sentido, señaló que el gobierno peruano debe elaborar políticas y reglas de juego muy claras para permitir el desarrollo adecuado de los biocombustibles en Perú, pero que debe basarse en tres aspectos importantes.

El primer aspecto es que no se deben talar bosques primarios amazónicos para cultivo de biocombustibles, ya que en el siglo XXI se deben cuidar los bosques frente al cambio climático, y el Ministerio del Ambiente se empeñará en conservar los bosques primarios que quedan, refirió.

Mencionó que en la Amazonía peruana existen 63 millones de hectáreas de bosques primarios y, si se suman a otros lugares similares en el norte peruano y en el Valle del Marañón, se tiene un total de 66 millones de hectáreas.

“En el pasado hemos cometido graves errores de confundir desarrollo con tala y quema de bosques, y que desarrollar la Amazonía significa hacer carreteras pero talando y quemando bosques, o para hacer agricultura o ganadería. Esto no ha dado los resultados esperados”, indicó Brack.

Dio como ejemplo que la región San Martín tiene algo más de cinco millones de hectáreas pero se han sacrificado cerca de dos millones de hectáreas para un proceso de colonización realizado anteriormente por el Estado, y a la fecha sólo se están usando 300 mil hectáreas por lo que 1.7 millones de hectáreas están improductivas.

Explicó que si se tala un bosque primario para implementar cultivos relacionados a biocombustibles eso equivale a emitir 200 o más toneladas de dióxido de carbono por hectárea talada.

“El segundo punto a considerar es la competencia de biocombustibles con alimentos, tenemos que reflexionarlo muchísimo porque no podemos decir después que están escaseando algunos productos alimenticios por sustituir los cultivos por productos para biocombustibles”, dijo.

Indicó que el tercer punto a considerar es el uso del agua, ya que si se prioriza su uso en los cultivos para biocombustibles, entonces se podrían generar conflictos sociales con los agricultores de cultivos tradicionales.

“En la costa norte uno de los conflictos que puede surgir es que se produzcan enfrentamientos por el uso del agua en ciertas cuencas donde hay agricultores que tienen miedo de ser privados del recurso agua, entonces las reglas deben ser muy estrictas”, manifestó.

Por ello, el ministro enfatizó que debe priorizarse el uso de tecnologías de riego que permitan un menor uso del recurso hídrico sin que eso signifique afectar la producción de cualquier cultivo.

Finalmente, indicó que el gobierno también deberá realizar un catastro de las zonas rurales de la selva peruana para determinar si las zonas aptas para los cultivos de biocombustibles tienen propietario alguno y así evitar conflictos con comunidades nativas.

Fuente: And

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