El conflicto entre las empresas eléctricas

La pugna entre las empresas generadoras sube de voltaje. La sobreoferta de electricidad tiene en peligro a las empresas generadoras.

Por un lado, el bloque de empresas que exigen la reforma del mercado spot, conformado por Fénix Power, Statkraft, Celepsa, Electrodunas, Termochilca y Luz del Sur. Y, por otro lado, el bloque de las empresas que defienden el status quo: Engie, Enel y Kallpa.

Lo que los enfrenta es la declaración del precio único del gas, mecanismo que los generadores térmicos utilizan desde hace 18 años para determinar sus costos marginales.

Según Fénix, Statkraft y Celepsa, se trata de un elemento distorsionador que debe ser eliminado para sincerar el precio del mercado spot y evitar que las tarifas de luz de los 7 millones de usuarios residenciales suban.

El precio spot y las tarifas de luz están conectados por un único factor: la prima RER, que no es otra cosa que el cargo que los usuarios residenciales pagamos en nuestros recibos de luz para financiar las centrales solares y eólicas, ello acontece cuando sus operadores no pueden cubrir sus costos en el mercado spot.

Esto significa que la prima RER será menor cuando el precio spot sube y mayor cuando el precio spot baja.

Alertado por la posibilidad de que las tarifas eléctricas suban por efecto de la caída del precio spot, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) suspendió la declaración del precio único del gas programada para noviembre pasado.

Su objetivo era ganar tiempo para hallar una fórmula que permitiese incrementar el precio spot sin necesidad de recurrir a la eliminación del cuestionado mecanismo.

El resultado fue el DS-043, que fijó un piso a la declaración del precio del gas, incrementando, dicho sea de paso, el precio del mercado spot de US$3 a US$8 MW/hora . Sin embargo, este esfuerzo no contentó a ninguna de las dos partes.

También Fénix, Statkraft, Celepsa y Luz del Sur, que esperaban un precio spot de US$24,han rechazado la norma.

“El DS-403 condena a los 7 millones de usuarios residenciales a pagar en sus recibos de luz más de US$260 millones adicionales en los próximos dos años”, advierte Mile Cacic, gerente general de Luz del Sur.

Según Fénix, Statkraft y Celepsa, esto significa que las tarifas de luz subirán hasta 2,5% en dicho lapso.

Daniel Schmerler, presidente del ente regulador, asegura que la eliminación del precio único del gas producirá en el mejor de los casos un ahorro de 0,5% para los usuarios residenciales (S/0,5 por cada S/100).

“La medida propuesta está más asociada a un conflicto por distribución de ingresos entre empresas generadoras, que a un tema de ahorro tarifario”, afirma.

Carlos Paredes, presidente de Intelfin, es de la misma opinión. “Hay un discurso de rasgarse las vestiduras de ambos lados. Las generadoras pequeñas se quejan porque Electro-Perú va a perder mucho dinero, mientras que las grandes se preocupan por las reglas de juego. Lo cierto es que todas están defendiendo su billetera en el corto plazo, lo cual no tiene nada de malo”, refiere.

César Gutiérrez, experto en energía, apunta que el detonante de esta guerra ha sido la captura de 290 grandes clientes mineros e industriales por parte de Engie, Enel y Kallpa, en el transcurso de los últimos meses.

“El problema que atraviesa el mercado spot es conocido desde hace tres años, pero recién ha salido a la luz pública a mediados del 2017, debido a que los reclamantes han comenzado a perder muchos clientes”, explica.

La razón de esto es que tanto Engie como Enel y Kallpa pusieron en práctica políticas comerciales arriesgadas, a la luz del estado de sobreoferta de energía que (todos sabían) se iba a prolongar por varios años.

De esta manera, pactaron contratos de corto plazo bastante baratos con los clientes que se fueron sumando al mercado libre en los últimos dos años.

“El resultado es que el 99% de los 543 clientes libres ya están contratados. Esa es la razón por la que los demás generadores estén preocupados. No tienen a quien contratar y eso los obliga a vender en el mercado spot, cuyo precio está muy bajo. Por eso buscan que suba a como de lugar”, explica Daniel Cámac.