Construyen una minicentral hidroeléctrica con chatarra

La obra fue hecha por tres hermanos ingenieros en una piscigranja de Jauja

Para llegar se debe caminar junto a árboles de molle y eucaliptos, además de campos cultivados con alcachofas y choclos. Pero allí, en el distrito de Apata, en la provincia de Jauja, donde se inicia la quebrada Chacra Huaranga, está la piscigranja Piedra Sagrada, un paradisíaco lugar que cuenta, desde hace cinco años, con una minicentral hidroeléctrica hecha con chatarra.

¿Pero, quiénes son los artífices de tamaña obra? Para responder a nuestras interrogantes se acerca sonriente Ángel Samaniego Dionisio (36), uno de los constructores e hijo de los propietarios de la piscigranja, quien dice que no hace mucho hasta el propio embajador de Estados Unidos en el Perú, James Curtis Struble, quedó admirado al ver la hidroeléctrica, que con ruedas que giran silenciosas, provee de energía permanente a la estancia.

El diplomático, cuenta entusiasmado Samaniego, visitó el lugar a mediados de abril, para comprobar los avances del criadero de truchas (reciben apoyo de Usaid), pero después de observar la central, no pudo menos que felicitar a los constructores por haber solucionado el problema de falta de electricidad, con lo que llamó una ingeniosa instalación.

“La necesidad nos obligó a construirla con mis otros hermanos (Jhony y Jaime), que son también ingenieros mecánicos, y nos dimos maña para diseñarla”, explica Ángel Samaniego, egresado de la Universidad Nacional del Centro del Perú. “Utilizamos el agua proveniente de las lagunas Paccha y Huascacocha, que forman el río Seco y proporcionan líquido durante todo el año con un promedio de 100 litros por segundo”, anota.

La minicentral fue construida con desechos; además se aprovecha el agua de salida de las pozas de crianza de truchas que, a través de un canal de apenas 10 metros de largo, con una caída de un metro y medio, mueve las paletas del rodete, que produce electricidad permanente (día y noche) sin que cueste un solo centavo.

Por eso Piedra Sagrada resplandece por las noches, en la oscuridad de la quebrada, como una gran luciérnaga, porque la obra da alumbrado a la casona de los propietarios y a las 23 pozas donde se cría truchas. Todas las construcciones, que están distribuidas en una hectárea de terreno tienen luz eléctrica.

Cuando se iluminó la piscigranja, técnicos de Electro-Centro llegaron al lugar pensando que la familia estaba robando energía y que incluso había efectuado una conexión subterránea de unos tres kilómetros. Sin embargo, al final tuvieron que reconocer el ingenio de los tres ingenieros mecánicos.

Más datos
*La minicentral produce 2.000 vatios de energía y requirió de una inversión de unos 700 dólares.

*La familia Samaniego tiene televisor, equipos, sauna, calefacción y hasta una veintena de fluorescentes.

*Los problemas de la subida y bajada de la tensión se arreglan con un estabilizador.

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